Recibir el sol sobre nuestra piel es una sensación agradable, pero hay que concienciarse de que se deben tomar precauciones para protegernos del peligro que conlleva la acción sobre la piel de los rayos solares.
El sol es la causa principal del cáncer de piel. En los últimos años se ha detectado un aumento alarmante en el número de casos de cáncer de piel entre las personas de raza blanca… La mayor proporción de cánceres de piel se produce en personas ancianas o adultos mayores. Sin embargo, también puede verse en niños y adolescentes.
AL DESARROLLO DEL CÁNCER DE PIEL CONTRIBUYE TODA LA EXPOSICIÓN SOLAR ACUMULADA DURANTE TODA LA VIDA, incluida aquella que tiene lugar en la infancia y la adolescencia. Nuestra piel recuerda cada quemadura, bronceado o efecto en general de la radiación solar recibida hasta el momento actual de nuestras vidas. El efecto acumulado año tras año, causado por quemaduras solares frecuentes y exposición solar excesiva, es responsable, no solo de favorecer la aparición de cáncer de piel, sino también de la aparición de arrugas y del envejecimiento cutáneo precoz, así como de la aparición de cataratas en los ojos.
Mitos y creencias erróneas:
1. Es erróneo creer que no te puedes quemar en un día cubierto. Las nubes atenúan la radiación UV, pero la radiación difusa es suficientemente intensa como para quemarte, salvo días excepcionalmente cerrados con nubarrones negros y bajos.
2. Ser joven no te hace inmune a la radiación solar. Es erróneo pensar que es sólo a las personas mayores a les que le hace daño el sol. El exceso de sol es peligroso, con independencia de la edad.
3. El usar filtros y cremas solares puede crear una sensación equivocada de seguridad. Esto tiene como consecuencia una conducta de mayor exposición solar. Es un error pensar que el uso de protectores solares nos permite estar más tiempo tumbados bajo el sol.
4. “Si no siento calor cuando estoy al sol, no me quemaré”. Estas es una idea falsa. La radiación ultravioleta no se siente, aunque alcance las capas no superficiales de la piel y ejerza su efecto indeseable.
5. El bronceado es una reacción de defensa de la piel ante la exposición a la radiación UV y la agresión que esta le origina. Aunque tiene una función protectora, sólo protege parcialmente. No existe, por lo tanto, el famoso “bronceado saludable”.
6. La sombra protege de los rayos directos del sol, pero de todos modos hay que protegerse de la radiación difusa.
Mas información en: http://www.spapex.org/proteccionsolar.htm
